Invitacion al Viaje

Posted in By Literatos 11 comentarios





Mire el reflejo de mi aliento en el vidrio de la ventana que estaba junto a un estand de objetos antiguos. Aunque parezca extraño si, yo estaba en un museo. Era un loco arrebato de buscar la soledad para vender mi alma a cualquier espíritu que me mostrara el camino de la bonanza emocional. Pensé, que mis lágrimas podrían quitarle a mi cuerpo el frío que producía una nevada a las afueras de este lugar. Pero no, al parecer congelaban cada capilar, cada vena, cada delgado vaso de sangre que se atrevía a calentar mi cuerpo, parecía una especie de tormenta del dios Coro anunciando la llegada de un inverno destructor.
Salí a la sala principal y tome un café, mire el fondo del recipiente que coloque en mi mano, con el precipitado de dicho liquido se creaba el rostro de un hombre hermoso, con cabello negro como el azabache de la noche, una tez trigueña como un remolino de hojas al viento en un otoño prometedor, una sonrisa tan blanca que Dione te condeno a vivir, como el polvillo de dicha sustancia, parcialmente un reflejo.

Cuando me di cuenta que tu belleza había sido borrada del mundo, sentí una fatiga tan exasperante que coloque una soga en mi cuello a punto de terminar con años de trabajo, letras y tinta sobre papel; pero luego vi que esa no era la solución. Tome una valija y decidí buscar hasta en el ultimo rincón del mundo una imagen similar a tan bella perfección, esa que tenia grabada como un eco latente en cada pensamiento, cada suspiro, cada latido. Inicie un viaje inesperado, con un boleto de partida pero tal vez nunca de regreso. Mi travesía era larga y mi conciencia tenía conocimiento de ello, pero aun así no desistió. Llego a preguntarme si tendría fin dicho periplo, pero yo solo le respondía, silencio, aun escucho su muda voz, pasaron décadas en mi espalda, en mi piel, en mis labios pero aun así mi alma sabía que la recompensa de esa aficción era más grande que el valor de mi propia existencia. Ya no tenía escrúpulos, ni fluidos. Incluso llegue a pensar que ni siquiera tenia piernas, pero el seguir deambulando por las calles de tu corazón me demostraba lo contrario…en mi recorrido busque cosas que igualaran la finura de tus labios, la sublimidad de tu mirada y la gallardía del misterio que cubre tu rara presencia. Luego de esto me di cuenta que vagar por 7 mares, llegar a la luna, robarle un beso a Atenea, arrancarle cabello a Sansón y comer la manzana prohibida de Eva… mi viaje no ha sido en vano. Pues te encontré a ti.